El feminismo aristocrático: violencia simbólica y ruptura soterrada a comienzos del siglo XX

Resumen / abstract: 

Desde su producción misma, todo producto cultural, simbólico, está en relación directa y recíproca con la sociedad en la que nace. Es mediatizado por las condiciones que ésta impone (políticas, económicas, etc), a la vez que, al producir significaciones nuevas, incide en las constantes transformaciones del entorno. Desde esta óptica —la de Bajtin—,[1] la literatura debe ser considerada, pues, como una práctica social que reproduce en su estructura la ideología dominante en cierto lugar y cierto momento histórico; esto es, que asume su referencialidad como un rasgo interno. Aceptando estas premisas, podemos encontrar en la literatura una herramienta que si bien no es de por sí suficiente, sí nos puede resultar útil o complementaria al momento de tomarle el pulso a una sociedad.